STRI y MiAmbiente participan en ensayos de liberación de ranas en el este de Panamá como parte de la implementación del Plan de Acción para la Conservación de los Anfibios en Panamá

Científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y funcionarios del Ministerio de Ambiente de Panamá (MiAmbiente) visitaron la Reserva del Valle del Mamoní, donde se están realizando ensayos de liberación con ranas arlequín limosa (Atelopus limosus). Estas ranas fueron criadas en cautiverio y son los descendientes de ranas colectadas hace unos años en dicha zona. Por parte de MiAmbiente asistieron los biólogos Erick Núñez y Anthony Vega, técnicos del Departamento de Biodiversidad de la Dirección de Áreas Protegidas y Vida Silvestre. Les acompañaron el Dr. Roberto Ibáñez, investigador panameño y director del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC por sus siglas en inglés), y el Dr. Juan Maté, gerente para asuntos y operaciones científicas del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, enlace institucional con MiAmbiente, el estudiante de doctorado del Smithsonian-Mason School of Conservation de George Mason University, Blake Klocke, quien actualmente realiza esta investigación, fue el anfitrión y guía y de esta visita, conjuntamente con su asistente de campo Mirjana Mataya.

Algunas de las ranas utilizadas en la investigación provienen del ensayo de liberación inicial realizado en la Reserva de El Valle del Mamoní por los estudiantes panameños de doctorado de Virginia Tech, Daniel Medina y Angie Estrada. Ellos mantuvieron las ranas dentro de encierros en esta reserva, con el propósito de protegerlas de algunos depredadores y, así poder, obtener muestras y determinar si eran infectadas por el hongo quítrido (Batrachochytrium dendrobatidis). En un segundo ensayo de liberación, el estudiante Blake Klocke, liberó éstas y otras ranas adicionales. En esta fase de la investigación, uno de los objetivos es determinar si es relevante mantenerlas inicialmente en encierros antes de soltarlas. En adición, algunas de las ranas fueron equipadas con radio-transmisores que permiten seguir sus movimientos y estimar el tamaño de sus territorios.

La visita con los funcionarios de MiAmbiente tenía como objetivo dar seguimiento en campo a los ensayos de liberación y ver los avances de la investigación, incluyendo el seguimiento que se le está dando a las ranas liberadas. Blake Klocke les mostró el funcionamiento del sistema de rastreo por radio-telemetría utilizando mini-transistores. Se pudo constatar la efectividad de cómo esta herramienta tecnológica, aplicada a la investigación científica, nos permite seguir los movimientos de estas pequeñas ranas. Las ranas sin radio-transmisores eran sin duda más difíciles de observar. Igualmente, se mostró como se obtienen las mediciones del tamaño y peso de las ranas y se colectan muestras de su piel con hisopos para la detección del hongo quítrido. Hasta el momento de la visita las ranas a las que se les está dando seguimiento se han mantenido cerca del punto de liberación. Sin embargo, con los datos que se están recabando, se espera estimar la futura dispersión y supervivencia de las mismas.

La iniciativa de adelantar los ensayos de liberación forma parte del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá, conocido coloquialmente como PARC y que administra el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y bajo la supervisión de MiAmbiente. Este proyecto está conformado por varias organizaciones, que incluyen a Cheyenne Mountain Zoo, Houston Zoo, Smithsonian’s National Zoological Park y Zoo New England; además, es y ha sido apoyado por una larga lista de patrocinadores, entre ellos Minera Panamá SA. PARC cuenta con dos instalaciones, una en el Zoológico El Níspero en El Valle de Antón, Coclé, actualmente conocidas como PARC El Valle y la otra en el poblado de Gamboa, en la Cuenca del Canal de Panamá, conocida como PARC Gamboa. La instalación PARC El Valle recibió las primeras ranas rescatadas, que temporalmente se habían mantenido en el Hotel Campestre, en el 2007 por iniciativa del Zoológico El Níspero y Houston Zoo, con financiamiento de este último, como una respuesta de emergencia a la reducción en el número de anfibios por la mortalidad causada cuando el hongo quítrido llegó a El Valle de Antón en el 2006. En 2009, esta instalación en El Valle se incorpora al proyecto marco del PARC, donde ha continuado su operación dentro del Zoológico El Níspero.

Además, en el 2009, PARC Gamboa surge inicialmente con instalaciones en el Parque Municipal Summit, antes de reubicarse a su ubicación actual en Gamboa en el 2012, con la finalidad de mejorar y expandir la capacidad existente para la conservación ex-situ de anfibios y crear una salvaguarda adicional en un segundo sitio. El proyecto PARC se caracteriza por ser el resultado del esfuerzo mancomunado de múltiples organizaciones y gran número de personas que, a través de los años, han contribuido a la conservación de los anfibios de Panamá.

El Ministerio de Ambiente y el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) mantienen un acuerdo de colaboración interinstitucional con el cual trabajan estrechamente en la implementación del Plan de Acción para la Conservación de los Anfibios en Panamá aprobado en el 2011. El Plan tiene como objetivo el asegurar la conservación de las poblaciones de anfibios, a través de la implementación de acciones que promuevan la investigación y el manejo, tanto in-situ (en su hábitat) como ex-situ (fuera de su hábitat); además de, fomentar la educación de la sociedad en general. Este plan integra actividades específicas de investigación, conservación y educación, a corto y mediano plazo, con la determinación de salvaguardar nuestro patrimonio natural.

Esta visita ha permitido realizar una verificación conjunta entre STRI y MiAmbiente sobre los avances del proyecto. Se ha alcanzado un hito importante en la implementación de este Plan de Acción, ya que ésta es la primera vez en Panamá, que un proyecto de conservación de anfibios está ejecutando la fase donde se está investigando el comportamiento y la supervivencia de ranas criadas en cautiverio al exponerlas a su ambiente natural. Los resultados de estos ensayos de liberación serán de gran utilidad para guiar los esfuerzos futuros tendientes a reestablecer las poblaciones de ciertas especies de ranas en sitios donde éstas han disminuido en abundancia o desaparecido.

El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, en ciudad de Panamá, Panamá, es una unidad de la Institución Smithsonian. El Instituto promueve la comprensión de la naturaleza tropical y su importancia para el bienestar de la humanidad; capacita estudiantes para llevar a cabo investigaciones en los trópicos; y fomenta la conservación mediante la concienciación pública sobre la belleza e importancia de los ecosistemas tropicales. Sitio web: www.stri.si.edu. Video Promocional:

¿Sabías que en Panamá se realizan grandes esfuerzos en pro de la conservación de anfibios?

Celebrando nuestro Patrimonio Natural
Han pasado casi treinta años desde que científicos panameños e internacionales formaron grupos de trabajo para investigar las misteriosas desapariciones de anfibios (ranas, sapos, salamandras y cecílias) alrededor del mundo. Motivados por su devoción a estos animales y su inagotable curiosidad, en 1999 científicos del Zoológico Nacional de Washington D.C. y la Universidad de Maine, de Estados Unidos, descubren el hongo infeccioso, Batrachochytrium dendrobatidis, conocido comúnmente como hongo quítrido, responsable por la muerte masiva de anfibios en las tierras altas del oeste de Panamá.

En el 2009, se establece el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC – www.amphibianrescue.org) para salvaguardar especialmente a los que están en riesgo de extinción como la Rana Dorada. Años después, esta operación continúa con fuerza, gracias al apoyo del gobierno nacional, organizaciones locales y el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI). El Instituto en su compromiso de conservación con el patrimonio natural de la República de Panamá, ha invertido más de cuatro millones de dólares en el rescate y conservación de anfibios con la generosidad de múltiples entidades públicas y privadas nacionales e internacionales. Hoy reafirma este compromiso poniendo a disposición del país sus valiosos recursos científicos de manos de profesionales panameños.

STRI se une a la celebración de la comunidad científica internacional que estará premiando, en septiembre próximo, al grupo de investigadores que ha dedicado su trayectoria al estudio del hongo quítrido y la conservación de los anfibios panameños, con la firme esperanza de que en un futuro próximo también celebremos el retorno de estos carismáticos animales a su ambiente natural.

Sobre el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales:
El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por sus siglas en inglés) con sede en Panamá es la única dependencia de la Institución Smithsonian situada fuera de los Estados Unidos y se dedica a enriquecer el conocimiento sobre la diversidad biológica de los trópicos (www.stri.si.edu).

Lo que empezó en 1923 como una pequeña estación de campo en Isla Barro Colorado de la antigua Zona del Canal de Panamá, representa hoy día una de las principales instituciones de investigación del mundo. Las instalaciones de STRI brindan una oportunidad única para estudios ecológicos a largo plazo en los trópicos y son utilizadas intensamente por más de 1200 científicos, incluyendo panameños, y visitantes que llegan cada año, provenientes de instituciones académicas y de investigación de América y el mundo entero.

Científicos del Smithsonian liberan ranas que portan mini transmisores de radio en Panamá

Este primer ensayo de liberación ayudará a trazar el camino para programas de reintroducción de ranas en peligro crítico

Noventa ranas arlequín Limosa (Atelopus limosus) criadas bajo el cuidado humano están enfrentándose a los elementos de la naturaleza luego que científicos del Smithsonian las enviaran a la selva panameña como parte del primer ensayo de liberación. El estudio, liderado por el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá, tiene como objetivo determinar los factores que influyen no sólo en si las ranas sobreviven a la transición del cuidado humano al entorno salvaje, sino, si persisten y continúan reproduciéndose.

“Sólo al comprender las pruebas y tribulaciones de la transición de una rana, de la atención humana al entorno salvaje, tendremos la información que necesitamos para desarrollar e implementar programas de reintroducción exitosos”, comentó Brian Gratwicke, coordinador internacional del programa de rescate y biólogo de conservación de anfibios en el Smithsonian Conservation Biology Institute (SCBI). “Aunque no estamos seguros si algunas de estas ranas sobrevivirán, este ensayo de liberación nos dará el conocimiento que necesitamos para inclinar la balanza a su favor”.

Las ranas arlequín Limosa liberadas en la Reserva Valle del Mamoní, tienen pequeñas etiquetas numeradas insertadas bajo su piel para que los investigadores las puedan distinguir. El equipo científico también dio a cada rana una marca de punta de elastómero que brilla bajo luz UV para fácilmente separar a este grupo de ranas de cualquier futura liberación. El estudiante de doctorado del Smithsonian-Mason School of Conservation, Blake Klocke, diariamente monitorea las ranas en el sitio colectando información sobre supervivencia, dispersión, comportamiento. También evalúa si el cálido microclima del área provee algún tipo de protección contra la enfermedad.

El estudio también busca averiguar si un “ensayo de liberación” aumenta la capacidad de sobrevivencia las ranas. Treinta de las ranas recién liberadas pasaron un mes en el sitio en jaulas, aclimatándose a su entorno y alimentándose de invertebrados de la hojarasca. Ocho de estas ranas, además de ocho que fueron liberadas sin pasar por el ensayo de liberación, están usando transmisores de radio en miniatura que le darán a Klocke y el equipo una oportunidad de observar las diferencias en la supervivencia y la persistencia entre los dos grupos. Los investigadores también colectaron muestras de bacterias de la piel de las ranas liberadas para medir los cambios durante su transición de cautiverio a la naturaleza.

“El estudio de ensayo de liberación nos permitió exponer de manera segura a las ranas criadas en cautiverio a una dieta más equilibrada y variada, cambiando las condiciones ambientales y diversas bacterias cutáneas que potencialmente pueden aumentar su supervivencia en la naturaleza”, comentó Angie Estrada, estudiante de doctorado en Virginia Tech y miembro del equipo que dirigió este ensayo de liberación, que fue financiado a través de una subvención del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y el apoyo de los Amigos del Zoológico Nacional de los EE.UU. “Nos permitió monitorear la salud y la condición corporal general de los animales sin el riesgo de perder inmediatamente alguna rana debido a una serpiente hambrienta”.

Las ranas arlequín Limosa son especialmente sensibles al hongo quítrido que afecta los anfibios, el cual ha llevado las especies de ranas al borde de la extinción, principalmente en América Central, Australia y el oeste de los Estados Unidos. El Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá llevó a un número de individuos al centro de cría entre el 2008 y el 2010 mientras que el hongo quítrido arrasaba con su hábitat. Las ranas arlequín de Limosa en este ensayo de liberación son la primera generación de la especie criadas en cautiverio y son sólo una parte de la población de aseguranza total del proyecto de rescate para la especie.

“Después de todo el trabajo de colecta de individuos fundadores, aprendiendo a criarlos, criando sus renacuajos, produciendo toda su alimentación y manteniendo sanas a estas ranas, el ensayo de liberación marca una nueva y emocionante etapa en este proyecto”, comentó Roberto Ibáñez, Director del proyecto de rescate y científico de STRI. “Estas ranas criadas en cautiverio ahora estarán expuestas a su mundo, donde los depredadores y los patógenos están siempre presentes en el ambiente. Su viaje ayudará a proporcionar la llave para salvar no sólo a su propia especie, sino también a otras especies de anfibios de Panamá en peligro crítico”.

El Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá es una asociación de proyectos entre el Zoológico de Cheyenne Mountain, el Zoológico de Houston, el New England Zoo, el SCBI y STRI.

El Smithsonian Conservation Biology Institute (SCBI) juega un papel de liderazgo en los esfuerzos globales del Smithsonian para salvar especies de extinción y entrenar futuras generaciones de conservacionistas. SCBI encabeza los programas de investigación en su sede en Front Royal, Virginia, el zoológico nacional del Smithsonian en Washington, D.C., y en las estaciones de investigación de campo y sitios de entrenamiento en todo el mundo. Los científicos del SCBI abordan algunos de los desafíos de conservación más complejos del presente al aplicar y compartir lo que aprenden sobre el comportamiento y la reproducción de los animales, la ecología, la genética, la migración y la sostenibilidad de la conservación.

El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, en ciudad de Panamá, Panamá, es una unidad de la Institución Smithsonian. El Instituto promueve la comprensión de la naturaleza tropical y su importancia para el bienestar de la humanidad; capacita estudiantes para llevar a cabo investigaciones en los trópicos; y fomenta la conservación mediante la concienciación pública sobre la belleza e importancia de los ecosistemas tropicales.

Reproducción por primera vez reaviva esperanzas para especie de rana en peligro crítico de extinción

Juvenil Craugastor evanesco photo: R. Ibanez, STRI

Cuando los investigadores descubrieron a Craugastor evanesco en los bosques tropicales de Panamá, la apodaron “rana desvaneciente” para hacer incapié en la rapidez con la que la enfermedad infecciosa quitridiomicosis ha devastado a su población. En el 2010, cuando los investigadores publicaron sobre esta nueva especie, la rana desvaneciente ya había desaparecido del parque donde fue descubierta.

Sin embargo, puede que la rana desvaneciente tenga una oportunidad de sobrevivir gracias al Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá; el cual, en diciembre, se convirtió en el primer programa en reproducir esta especie bajo cuidado humano. Luego de varios intentos de reproducir a la especie en el 2015, una pareja ha producido una cría, un éxito que ha dado lugar a un cauto optimismo en poder replicar dicho resultado por el proyecto de rescate.

“Un solo ejemplar no basta para hacer que el programa de reproducción sea exitoso, pero sí demuestra que se puede lograr,” dice Brian Gratwicke, biólogo en conservación de anfibios del Instituto Smithsonian en Biología de la Conservación (SCBI por sus siglas en inglés) y coordinador internacional del proyecto de rescate. “En todos los viajes se empieza con el primer paso y éste es un paso crítico, no solamente para esta especie, sino potencialmente para otros anfibios en peligro de extinción con necesidades reproductivas similares.”

El proyecto de rescate, un centro de anfibios operado por el SCBI y el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, cuenta actualmente con una población de 20 machos y 20 hembras de la rana desvaneciente. Los conservacionistas colectaron las ranas en un sitio de tierras bajas en el centro de Panamá, donde el proyecto de rescate está trabajando en la conservación de anfibios en el área con el apoyo de Minera Panamá S.A. Poner a una especie en peligro crítico de extinción bajo cuidado humano require aprender sobre su crianza, así como necesidades reproductivas para evitar que la especie desaparezca para siempre, lo cual a veces representa desafíos insuperables.

“Armar las piezas de la historia natural de una especie, usando sistemas artificiales, podemos recrear de la mejor forma posible un ambiente donde los animales se sientan lo suficientemente cómodos como para reproducirse,” dice Heidi Ross, directora del Centro de Conservación de Anfibios El Valle del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, cuya experiencia y conocimiento ha llevado a la reproducción de la especie por primera vez. “Si pudimos llegar a este punto, que sean sexualmente activos en nuestro hábitat artificial, entonces podemos simplemente explotar el sistema basándonos en lo que funcionó, lo que no funcionó y los materiales que tenemos a nuestra disposición. Lo que hacemos arduamente día tras día es asegurarnos de cubrir sus necesidades básicas para que puedan ayudarnos a evitar que desaparezcan de su ambiente natural.”

El grupo de ranas Craugastor tiene un sistema reproductor único llamado desarrollo directo, ellas entierran los huevos en arena húmeda de donde salen miniaturas de adultos totalmente formados. “Poder comprender las señales de reproducción de las ranas, sus necesidades dietéticas y cómo emular su ambiente natural es esencial para la reproducción exitosa”, dice Ross.

“Ante la difícil situación actual de los anfibios en nuestra región, este proyecto representa una esperanza científica y biológica no sólo para su estudio, sino también para la recuperación de la especie en la zona de su distribución. Siendo ésta una de las especies de interés del Proyecto Cobre Panamá, toma especial importancia su reproducción en cautiverio, puesto que la enfermedad infecciosa mortal que les aqueja es muy rápida y estando en mano de científicos experimentados, puede controlarse y reproducirse en mejores condiciones”, Blanca Araúz, bióloga y Superintendente de Biodiversidad de Minera Panamá.

Aunque los científicos siguen de vez en cuando encontrando algún ejemplar de ranas desvanacientes en su hábitat natural, todavía no han encontrado una población autosostenible viable. La enfermedad quitridiomicosis ha sido relacionada con el descenso dramático de poblaciones de especies de anfibios en todo el mundo. El grupo de ranas en la serie Craugastor rugulosus son particularmente susceptibles a quitriomicosis, con tres especies estrechamente relacionadas en Panamá que han desaparecido, poniendo presión extra en asegurar la sobreviviencia de Craugastor evanesco.

“Es todo una curva de aprendizaje,” dice Gratwicke. “Tengo esperanzas de poder replicar este evento de reproducción y desarrollar un programa de reproducción sostenible. Si esto se logra, podremos hacer que esta especie regrese a su hábitat natural tan pronto como sepamos cómo hacerlo de manera segura. Si podemos lograr esto último, será tiempo de celebrar.”

El Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá es una colaboración entre el Zoológico de Houston, el Zoológico de Cheyenne Mountain, el Zoológico de New England, SCBI y STRI.

Elixir de amor para ranas doradas

Científicos del Instituto Smithsonian, junto a sus colaboradores, han publicado recientemente un artículo que optimiza los protocolos de extracción de esperma de la rana dorada de Panamá, Atelopus zeteki, especie icónica que se encuentra en gran peligro de extinción. Este artículo es también sumamente importante porque contribuye a incrementar el conocimiento existente sobre la reproducción de las ranas arlequines. La investigación, que fue publicada el 15 de marzo de 2017 en la revista Theriogenology fue conducido por la Dra. Gina Della Togna, bióloga panameña que estudió esta carismática especie en el National Zoological Park de Washington DC. El estudio caracteriza el patrón de respuesta a tratamientos con diferentes dosis de hormonas artificiales, como también describe la morfología de las células espermáticas por primera vez para esta especie.

 

Espermática de la Rana Dorada

“Este estudio es muy importante porque contribuye con el conocimiento básico de la reproducción de un grupo de anfibios de Latinoamérica que se encuentra en grave peligro de extinción”, dijo Della Togna, quién diseñó y llevó a cabo los experimentos para obtener su título de doctorado en la Universidad de Maryland. “Este estudio ya ha sido de gran utilidad para ayudarnos a resolver problemas críticos de reproducción en la colección de Atelopus en cautiverio que se encuentra en Panamá. También nos ha permitido colectar muestras de esperma de alta calidad en repetidas ocasiones para ser almacenadas en bancos genómicos en cualquier momento del año, sin causarle daño alguno a los animales”.

 

“La investigación básica en reproducción es un tema que ha dado enormes resultados en conservación, aplicado al cuidado y manejo exitoso de especies en peligro como el panda y el urón patinegro americano”, dijo Pierre Comizzoli, co-autor del artículo y especialista en reproducción del National Zoo. “La investigación de Gina abre las puertas para el desarrollo de otros métodos como el congelamiento y almacenamiento de esperma para preservar a largo plazo la integridad y la diversidad genética en pequeñas poblaciones”.

Gina Della Togna, bióloga panameña y RobertoIbáñez, director del Centro de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales

Esta investigación es particularmente relevante para los esfuerzos de conservación de anfibios que actualmente se llevan a cabo en Panamá, en el Centro de Rescate y Conservación de Anfibios. Es aquí donde se mantiene un programa de reproducción en cautiverio de cinco especies del género Atelopus, entre otros, que se encuentran en peligro de extinción debido a la enfermedad mortal quitridiomicosis, causada por un hongo.

 

“Una reproducción exitosa es clave para cualquier programa de conservación en cautiverio”, dijo Roberto Ibáñez, director del Centro de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. “Gina ya ha empezado a aplicar los métodos que desarrolló para ayudarnos exitosamente a producir descendencia de otras cuatro especies de ranas arlequines que se encuentran en peligro de extinción. Confío que ella eventualmente pueda extender estas técnicas para ser aplicadas en otras especies con diferentes modos de reproducción que son difíciles de reproducir en cautiverio”.

 

El estudio fue posible gracias a la asistencia del Zoológico de Maryland en Baltimore, quienes manejan el Plan de Sobrevivencia de la Especie para las ranas doradas. El financiamiento fue provisto por La Secretaria Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACyT) del gobierno de Panamá, el fondo Woodtiger, el Fondo de Smithsonian para la ciencia y el programa de investigación de catedráticos de la Universidad de Ottawa.

Los investigadores enumeran razones para no lamer sapos

Reciente revisión de los compuestos medicinales en las secreciones de Bufonidae

A medida que las enfermedades humanas se vuelven más resistentes a los antibióticos, la identificación de nuevos productos farmacéuticos es crítica. El sapo de caña y otros miembros de la familia Bufonidae producen sustancias ampliamente utilizadas en la medicina popular tradicional, pero los miembros de esta familia en peligro de extinción, como la rana dorada, Atelopus zeteki, pueden desaparecer antes de revelar sus secretos. Científicos del Smithsonian y colegas de la Universidad de Panamá; del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá INDICASAT AIP; la Universidad de Vanderbilt en Tennessee; y la Universidad Acharya Nagarjuna en Guntur, India, crearon un compendio de las sustancias químicas conocidas, producidas por esta familia de anfibios en la revista médica Journal of Ethnopharmacology destacando su potencial en gran parte inexplorado para el descubrimiento de nuevos fármacos.

Cane toad (Rhinella marinus)

“Poco a poco estamos aprendiendo a criar miembros de esta familia de anfibios que ha sido diezmada por la enfermedad del hongo quítrido”, comentó Roberto Ibañez, científico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI por sus siglas en inglés) y director nacional del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC). “Eso nos da tiempo para entender qué tipo de productos químicos producen, pero es probable que los animales en sus hábitats naturales produzcan una gama aún más amplia de compuestos”.

15 de las 47 especies de ranas y sapos utilizadas en la medicina tradicional pertenecen a la familia Bufonidae. Durante milenios, las secreciones de su piel y de las glándulas cerca de sus orificios auditivos llamadas glándulas parótidas, así como sus huesos y tejidos musculares, se han utilizado como remedios para infecciones, mordeduras, cáncer, trastornos cardíacos, hemorragias, alergias, inflamación, dolor e incluso para tratar el SIDA.

La extensa revisión de la literatura existente sobre las toxinas producidas por esta familia reveló que dos especies comunes de sapo asiático, Bufo gargarizans y Duttaphrynus melanostictus, producen el remedio anticancerígeno conocido como Chan Su y Senso. Otra preparación utilizada para tratar el cáncer y la hepatitis, Huachansu o Cinobufacini, está regulada por la Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos de China. En Brasil, los intestinos de la Rhinella schneideri, se aplican a los caballos para tratar el parásito Habronema muscae. En España, el extracto del sapo Bufo bufo se utiliza para tratar la podredumbre de los cascos en el ganado. En China, Corea del Norte y del Sur, los ganaderos utilizan la carne de Bufo gargarizans para tratar la peste bovina.

Los científicos sólo han examinado a una pequeña proporción de las más de 580 especies de la familia Bufonidae. “En Panamá, no solo tenemos acceso a una increíble diversidad de especies de anfibios”, comentó Marcelino Gutiérrez, investigador del Centro de Biodiversidad y Descubrimiento de Drogas del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT AIP) , “Estamos utilizando nuevas técnicas de espectrometría de masas y espectroscopía de resonancia magnética nuclear para hacer más fácil y más barato elucidar las estructuras químicas de los alcaloides, esteroides, péptidos y proteínas producidos por estos animales. Estamos muy interesados en aprender más sobre los compuestos químicos en esta familia,” agregó.

Se cree que la mayoría de los productos químicos que las ranas y los sapos producen los protegen contra los depredadores. En el caso del género Atelopus, la mayoría de las toxinas encontradas en su piel son tetrodototoxinas. Además, la zetekitoxina se ha encontrado en la, Atelopus zeteki, y la Chiriquitoxina se ha encontrado en la Atelopus limosus, una de las primeras especies que los investigadores exitosamente criaron en cautiverio al igual que la Atelopus glyphus y la Atelopus chiriquiensi.

“Sorprendentemente, las toxinas en la piel de una sola rana pueden matar de 130 a 1000 ratones”, comentó Candelario Rodríguez, investigador de INDICASAT AIP y autor principal de la revisión. “El mecanismo de acción es que reducen el ritmo cardíaco, haciendo de estos compuestos terapéuticos interesantes candidatos. La rana dorada, Atelopus zeteki, uno de los símbolos nacionales de Panamá, es la única especie del género Atelopus que secreta zetekitoxinas. Amenazada por el hongo quítrido que infecta su piel, así como su colecta para el comercio de mascotas exóticas y por la destrucción del hábitat, si desaparecieran las ranas doradas, se llevarían con ellas esta sustancia potencialmente valiosa”.

Los bloques químicos que los anfibios utilizan para crear compuestos tóxicos provienen de fuentes incluyendo su dieta, las glándulas de la piel o microorganismos simbióticos. Los sapos del género Melanophryniscus secuestran los alcaloides lipófilos de su dieta compleja consistente en ácaros y hormigas. Los investigadores descubrieron que las toxinas encontradas en una especie de Atelopus silvestres no podían aislarse de las ranas criadas en cautiverio: otra razón para conservar el hábitat de las ranas y comenzar a explorar la posibilidad de liberar a las ranas criadas en cautiverio en la naturaleza.

Más del 30 por ciento de los anfibios en el mundo están en declive. Compitiendo por mantenerse a la vanguardia de la ola de enfermedades que se extiende por toda América Central, Panamá está liderando el camino en los esfuerzos de conservación. El proyecto PARC del Smithsonian identificó varias especies de Atelopus en peligro de extinción. Los investigadores están aprendiendo a crear las condiciones necesarias para criar ranas en cautiverio. No sólo los cuidadores de animales en sus instalaciones de Gamboa y El Valle, Panamá, experimentan para descubrir qué comen las ranas, sino que además recrean el ambiente adecuado para todo el ciclo de vida de la rana: desde la puesta de huevos, la incubación de estos y la supervivencia del renacuajo. Cada especie tiene requisitos únicos que lo convierten en un caro desafío para crear esta arca de Noé para anfibios.

Conozca más sobre los anfibios visitando el blog del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC) y la exhibición Las Fabulosas Ranas De Panamá en el Centro Natural Punta Culebra, Calzada de Amador, Panamá.

Rodriguez, Candelario, Rollins-Smith, Louise, Ibanez, Roberto, Durant-Archibold, Armando, Gutiérrez, Marcelino. 2016. Toxins and pharmacologically active compounds from species of the family Bufonidae (Amphibia, Anura). Journal of Ethnopharmacology, doi:10.1016/j.jep.2016.12.021