Una nueva investigación identifica refugios libres de enfermedad donde las ranas criadas en cautiverio podrían tener mayores probabilidades de sobrevivir
Mientras una mortal enfermedad fúngica devasta las poblaciones de ranas silvestres en todo el mundo, científicos han identificado posibles lugares en Panamá donde los anfibios podrían persistir a pesar de la presencia de la enfermedad, según una nueva investigación del Zoológico Nacional e Instituto de Biología de la Conservación del Smithsonian (NZCBI) y del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), publicada hoy en la revista Journal for Nature Conservation.

La quitridiomicosis de los anfibios, también conocida simplemente como quitridio, es causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis. Desde la década de 1970 se ha propagado como un incendio por Centroamérica y Sudamérica, y hoy está presente en todas partes. Se cree que ha llevado al borde de la extinción a numerosas especies de ranas neotropicales, incluidas muchas del género Atelopus, conocidas comúnmente como sapos arlequín. Ahora, a medida que los conservacionistas intentan reintroducir en la naturaleza especies criadas en cautiverio, esperan darles una ventaja a los animales mediante la identificación de refugios climáticos: lugares que son ambientalmente desfavorables para el quitridio, pero ideales para las ranas.
El hongo quitridio está presente en casi toda el área de distribución histórica de las especies de Atelopus, pero así como los casos de influenza humana cambian con las estaciones, la severidad de la quitridiomicosis fluctúa según la temperatura y la humedad. A partir de modelos desarrollados previamente que identificaron los lugares donde estaba presente la enfermedad y las estaciones en que era más severa, los autores elaboraron nuevos mapas de idoneidad para el quitridio que señalan dónde las ranas reintroducidas podrían prosperar sin la amenaza de la enfermedad.
«Hemos intentado liberar en la naturaleza sapos arlequín criados en cautiverio y hemos sufrido grandes pérdidas a causa del hongo quitridio, que persiste en el ambiente», dijo Brian Gratwicke, biólogo de la conservación del NZCBI y autor principal sénior del artículo. «Al mapear los refugios climáticos, por fin contamos con una herramienta para clasificar los posibles sitios de liberación, lo que nos permite seleccionar lugares donde los animales liberados tengan las mayores probabilidades de sobrevivir».

Los investigadores encontraron que la mayoría de las especies de sapos arlequín en Panamá solo persisten en sitios donde más del 80 % de las estaciones fueron desfavorables para infecciones de intensidad media y alta. Solo una especie, el sapo arlequín variable (A. varius), se encontró en sitios favorables para la enfermedad, lo cual, según los científicos, concuerda con evidencia de que esta especie podría haber desarrollado resistencia al quitridio.
Los modelos no solo identifican posibles sitios de reintroducción, sino también lugares donde aún podrían sobrevivir poblaciones silvestres de Atelopus.
«Nuestra capacidad para identificar refugios climáticos es fundamental si queremos localizar poblaciones que podrían haber desaparecido de la mayor parte de su antigua área de distribución», dijo Carrie Lewis, candidata a doctorado en la Universidad George Mason y autora principal de la publicación. «Estas poblaciones remanentes podrían ser una fuente de genes para fortalecer las poblaciones bajo cuidado humano y ofrecer oportunidades para reforzar las poblaciones silvestres».
Aunque actualmente existe un número limitado de refugios potenciales, se han identificado oportunidades adicionales. Los modelos también pronosticaron zonas que, si bien hoy son favorables para la enfermedad, podrían dejar de serlo en los próximos años debido al cambio climático. Los investigadores señalan que el clima cambiante también podría tener efectos negativos en las ranas adaptadas a hábitats montañosos más frescos.
«Guiados por estos mapas de refugios climáticos y de idoneidad de hábitat para Atelopus, ya comenzamos a evaluar posibles sitios en cuanto a la idoneidad del hábitat y a posibles ensayos de liberación», dijo Roberto Ibáñez, científico de planta del STRI y coautor del estudio. «Estas herramientas nos permitirán poner a prueba experimentalmente la hipótesis de los refugios climáticos mediante futuros ensayos de liberación».
Acerca del Zoológico Nacional e Instituto de Biología de la Conservación del Smithsonian
El NZCBI lidera el esfuerzo global del Smithsonian para salvar especies, comprender mejor los ecosistemas y formar a las futuras generaciones de conservacionistas. Sus dos campus albergan a más de 2,200 animales, incluidas algunas de las especies en mayor peligro crítico del mundo. Siempre gratuito, el parque de 163 acres (66 hectáreas) del Zoológico, en el corazón de Washington, D.C., exhibe animales de 400 especies y es un destino popular para niños y familias. En el campus de 3,200 acres (1,295 hectáreas) del Instituto de Biología de la Conservación en Virginia, la investigación reproductiva y veterinaria con cerca de 250 animales de 20 especies aporta datos esenciales para el manejo de animales bajo cuidado humano y valiosos conocimientos para la conservación de poblaciones silvestres. Los 305 empleados y científicos del NZCBI trabajan en Washington, D.C., en Virginia y con socios en sitios de campo en Estados Unidos y en más de 45 países para salvar la vida silvestre, colaborar con las comunidades y conservar los hábitats nativos. El NZCBI es miembro acreditado desde hace muchos años de la Asociación de Zoológicos y Acuarios (AZA).
Acerca del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales
Con sede en la Ciudad de Panamá, Panamá, el STRI es una unidad de la Institución Smithsonian. Nuestra misión es comprender la biodiversidad tropical y su importancia para el bienestar humano, formar a estudiantes para realizar investigaciones en los trópicos y promover la conservación aumentando la conciencia pública sobre la belleza y la importancia de los ecosistemas tropicales. Visite el instituto en nuestro sitio web y en Facebook, X e Instagram para mantenerse al día.
Acerca del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá
Fundado en 2009, el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC, por sus siglas en inglés) es una colaboración entre Zoo New England, el Zoológico Cheyenne Mountain, el Zoológico Nacional e Instituto de Biología de la Conservación del Smithsonian y el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. El PARC busca establecer poblaciones en cautiverio de especies en riesgo de extinción, desarrollar metodologías para reducir el impacto del hongo quitridio y reintroducir en la naturaleza especies en peligro. Esta investigación contó con el apoyo parcial del Bezos Earth Fund.
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