En los exuberantes bosques de Panamá, una pequeña rana cohete llamada rana cohete de Pratt (Colostethus pratti) una vez llenaba el aire con sus llamados distintivos. Luego, una enfermedad fúngica mortal llamada quitridiomicosis arrasó, diezmando las poblaciones de anfibios en toda Centroamérica. En lugares como el Parque Nacional Altos de Campana, donde estas ranas fueron alguna vez comunes, desaparecieron completamente.

Durante nuestra investigación de monitoreo acústico, descubrimos que algunas poblaciones de C. pratti se estaban recuperando, incluso con el patógeno fúngico todavía presente. Esto sugirió que las ranas pueden haber evolucionado resistencia a la enfermedad que casi las extermina. En Panamá, a menudo encontramos ranas que declinaron por el patógeno recuperándose o persistiendo en niveles bajos. Pero el hecho de que declinaron hasta la extinción en un parque nacional mientras se recuperaban en otro lugar ofreció una oportunidad única: una recuperación asistida por humanos de ranas cohete silvestres mediante translocación. En Estados Unidos, las ranas de patas amarillas de montaña se han recuperado usando este enfoque, y esperábamos replicar este éxito en Panamá.
Doce parejas reproductivas fueron recolectadas de la población en recuperación en Bajo Bonito y llevadas a una instalación de cuarentena, donde fueron evaluadas para el hongo y tratadas preventivamente. Las parejas de machos y hembras pasaron luego dos semanas aclimatándose en recintos de malla llenos de hojarasca en el sitio de liberación. Ensayos previos habían demostrado que las ranas liberadas directamente en hábitats nuevos se dispersaban rápidamente y sufrían tasas de mortalidad más altas. Este enfoque más suave les dio tiempo para adaptarse antes de aventurarse a su nuevo hogar.
El equipo está usando tecnología de monitoreo acústico—un conjunto de grabadoras automáticas que escuchan los llamados fuertes y distintivos de las ranas—para rastrear la población a lo largo del tiempo. Este método rentable revelará si las ranas sobrevivieron y se dispersaron. Por ahora, los bosques de Altos de Campana han restaurado una voz perdida del paisaje sonoro—una victoria pequeña pero significativa en la lucha por preservar los anfibios amenazados del planeta. Aún es muy temprano para evaluar si la población persistirá, ¡pero estén atentos para actualizaciones!Retry